Edad ideal para comenzar: 8 – 16 semanas
Los LGD de forma natural deambulan si no se establecen límites temprano. Una buena cerca es esencial, especialmente durante la adolescencia.
Los cachorros naturalmente persiguen y muerden. Las correcciones deben ser inmediatas, calmadas, firmes y consistentes. Evita castigos severos, ya que los LGD independientes pueden volverse desconfiados si se les trata con dureza.
Un perro guardián de ganado debe aceptar visitantes, permitir cuidados veterinarios y sentirse cómodo con los manejadores, mientras permanece principalmente unido al ganado.
Este es uno de los métodos de entrenamiento más efectivos. Un LGD adulto y en actividad enseña patrones de patrullaje, respuestas adecuadas a depredadores, comportamiento tranquilo alrededor del ganado y límites territoriales.
Entre los 6 y 18 meses, muchos LGD pasan por fases de prueba (ignorar órdenes, probar cercas, perseguir ganado, ladrar de noche, deambular). Esto es normal.
Los Mastínes del Pirineo maduran lentamente. La mayoría de los LGD no son completamente confiables hasta alrededor de los 2 años.
| Edad | Comportamiento y Desarrollo Esperados |
|---|---|
| 2–4 meses | Vínculo con el ganado. |
| 4–8 meses | Aprendiendo límites y modales básicos. |
| 8–18 meses | Pruebas adolescentes, juego, requiere supervisión intensa. |
| 18–24 meses | Desarrollo de un comportamiento guardián más confiable. |
| 2–3 años | Madurez física y mental completa alcanzada. |
Los LGD disuaden amenazas mediante su presencia, ladridos y un comportamiento territorial confiado. Son diferentes de las razas de protección/mordida.
Un LGD aburrido o aislado tiene muchas más probabilidades de desarrollar comportamientos molestos.
Criado históricamente para proteger el ganado contra lobos, chacales dorados, zorros, perros callejeros e intrusos humanos en todas las estaciones y terrenos difíciles. La presión de depredadores, el terreno y el tamaño de la manada influyen en la cantidad de perros guardianes necesarios.
Cría al cachorro con los animales que quieres que proteja, supervisa intensamente durante el primer año y piensa en términos de años, no meses. Un Pyrenean Mastiff bien criado se convertirá en un guardián excepcionalmente tranquilo y fiable; la paciencia y una gestión constante durante sus dos primeros años marcan toda la diferencia.